martes, 15 de noviembre de 2011

Contra el "racismo" cinematografico

 Había pensado en titular este post: "reivindicando el cine de autor", pero creo que no se ajustaría concretamente al tema que quiero tratar, y es que al hablar de gustos cinematográficos con la gente he notado en numerosas ocasiones desprecio por cierto tipo de cine; mientras que unos se obcecan en defender que el cine es únicamente entretenimiento y cualquier atisbo de intelectualidad es simplemente una chorrada, muchos culturetas denostan el cine comercial por su carácter de producto temporal y sin demasiada sustancia. Como ningún extremismo es bueno, creo que ambas partes pueden tener algo de razón en algún que otro punto, sin embargo, no son más que ejemplos de racismo cinematográfico; o lo que es lo mismo, aquel comportamiento que lleva consigo el despreciar a alguien o su opinión en base a sus gustos cinéfilos.

 El cine de autor

 Puede que os resulte erróneo que utilice la palabra "racismo" en un tema tan banal como puede ser este a priori, sin embargo es un término que se adhiere perfectamente al sentimiento que tengo cada vez que hablo con gente que no está de acuerdo a mis ideas, y es que en lugar de intentar aportar algo, normalmente los conversadores tienen prejuicios cinematográficos que en su mayoría les impide ir más allá. Sin ir más lejos, un ejemplo lo encontramos en el rapero Nach, cuyas canciones suelen tener un afán reivindicativo contra prejuicios y fascismos, sin embargo, cuando en el último número de Cinemania le preguntan por un director al que tenga manía, el cantante suelta lo siguiente: "Mi opinión está basada en lo que leo.Lars Von Trier me cae fatal. Detesto a la peña que va de rarita y especialita". Es decir, que su opinión no se basa en lo que este señor ha dirigido sino en él como persona, y basándose en opinión de terceros. Este es un tema muy repetido por los detractores del cine de autor, cuando mencionas que te ha encantado la última de Lars mucha gente (y hablo de varios casos concretos) esbozan una medio sonrisa y sueltan un discurso sobre por qué ellos nunca irán a ver una película de este hombre. Más prejuicios. 

 Recuerdo hace años que un colega de universidad me decía, a raíz de "Inland empire" de David Lynch: "Tu y yo jamás coincidiremos en gustos ni de casualidad". Este compañero tampoco había visto la película, en realidad sólo había oído hablar de ella en alguna clase de refilón sin embargo no necesitó más ingredientes para dicha frase. En realidad no me importa que pensara que menospreciase mis gustos, lo que más me molestó es que lo hiciera sin conocimiento de causa. En otra ocasión me pasó algo parecido al hablar con un aspirante a director de cine de serie B (no diré nombres) que compartía esta opinión del cine como un circo de vísceras sin lugar para la reflexión, lo cual es preocupante viniendo de alguien que debería tener interés en  explorar nuevas formas de narrar, estructurar y hacer reflexionar en la gran pantalla. Y es que gran parte del espejismo que muchos tienen ante el cine de autor es el de un cine aburrido y difícil de entender (incluso los más fundamentalistas lo consideran vacío, lo que resulta cuanto menos curioso teniendo en cuenta que éstos defienden el cine "comercial"). En general, ante todo hay que guardar respeto, y a pesar de ello no puedo evitar sentir cierta rabia ante aquellos que consideran el cine exclusivamente válido aquel que tiene a Cameron Díaz de protagonista o a robots gigantes dándose mamporros por las calles. El cine de autor y el análisis fílmico, además de ayudar a conocerse mejor a uno mismo, puede dar grandes dosis de entretenimiento y adicción que el espectador de cine comercial no está acostumbrado y, quizás por ello, le cueste más o directamente tire la toalla ante el esfuerzo de pensar. Cuestión de gustos.

 El cine comercial

 Como he comentado antes brevemente respecto a fundamentalismos, hay gente que piensa en el cine única y exclusivamente entretenimiento, lo que me parece tremendamente sensato y coherente, sin embargo la cosa se tuerce cuando esta frase conlleva un desprecio a todo cine de autor o experimental. En realidad, cada vez que hablo con personas que entienden el cine como escapismo siempre me he quedado con la sensación de que parten de una idea errónea y es que ¿qué es el entretenimiento? porque si, podemos entender que películas como "Transformers" son fáciles de digerir y olvidar en el acto pero eso no quita que la última película de Terence Malick sea altamente disfrutable y entretenida, eso si, siempre y cuando no esperes explosiones ni fuegos artificiales cada dos minutos; es decir, el cine de autor y reflexivo también supone un entretenimiento, quizás más enfocado a un tipo de disfrute más analítico, que propone a uno mismo una reflexión e incluso un reto como pueden serlo las sopas de letras pero lo cierto es que si se sabe ver cine de autor no es en absoluto tedioso ni aburrido como muchos espectadores afirman.

 Por otro lado creo que es lógico y sano disfrutar del cine comercial y lo curioso es que también he sentido algo de prejuicios en otros sectores por este tipo de cine; hace sólo unos meses, cuando estrenaron "Scream 4" tenía muchas ganas de verla, la trilogía original a pesar de su hoy en día trillado argumento, me encantó y esperaba con ansia la nueva entrega, sin embargo al comentar mi expectación fueron varios los que, asombrados, me dijeron "¿De verdad vas a ir a ver eso?". En general la película me pareció bastante entretenida e incluso me sorprendió en varios aspectos, lo que no quita que me siga gustando Tarkovski o Kurosawa.

 Aunque en definitiva todos somos humanos y tiramos hacia nuestros gustos particulares (e intentamos acercárselos a los demás), lo cierto es que yo también soy prejuicioso con determinados temas; por ejemplo, detesto todo lo que tiene que ver con Torrente, la primera pudo tener algunos momentos graciosos pero contribuyó a formar una generación de idiotas que más que entender al personaje como lo que es, una sátira repugnante de la caspa española, creyó ver en él un ejemplo gracioso y libre al que imitar (los que sufrieron el "efecto torrente" mientras estaban en el instituto saben bien a qué me refiero).

 En resumen, por experiencia creo que el racismo cinematográfico sólo lleva a la gente a prejuicios y tonterias, lo mejor, como casi todo, es tener un propio punto de vista y estar abierto al de los demás aunque en ocasiones estos prejuicios los hayamos interiorizado demasiado. 

 Y vosotros ¿qué opináis? ¿Con qué tipo de películas os sentís más cómodos? 

martes, 8 de noviembre de 2011

Melancholia (Lars Von Trier, 2011): Entre el cataclismo y lo hipnotico



 Anoche una película me hizo cambiar la visión de mi propia naturaleza, quedé preso de la ingente aflicción que desprendían sus imágenes, símbolos de los que aún soy rehén por su inmensa capacidad de sugestión e hipnotismo. Se trata de "Melancholia" (Lars Von Trier, 2011), una secuela a nivel temático de  "Anticristo" (2009) de la que tenéis un análisis aquí. Ambas tratan sobre mujeres expuestas a su naturaleza, a una visión retorcida del cosmos y su interactuación con el ser humano desde un punto de vista ciertamente esotérico que de momento conforman un hermoso y cruel díptico que probablemente cierre en forma de trilogía con su próxima película, sugerentemente titulada "Nymphomaniac".

 Sinopsis: "En la boda de Justine, ella intenta fingir felicidad y contentar a sus invitados ocultando su verdadero estado de ánimo, mientras, un planeta desconocido se acerca a la tierra e influye en los comportamientos de la gente."

La danza de la muerte

 Llama la atención, a priori, la forma de narración del relato, de nuevo como en Anticristo nos ofrece una obertura exquisitamente expuesta a todos los niveles (Fotografía, música, dirección artística) con un tema en contraste, aunque no tan directo como la cópula de su anterior película, en este caso esa cópula tiene lugar entre planetas y su baile es casi como un vals en el que lo femenino y masculino (en este caso los astros) juegan en un peligroso ballet hasta que el planeta melancolía penetra en la tierra.

 En esta secuencia inicial, perfectamente acompasada, se nos dan las primeras premisas a nivel semántico; Justine (Kirsten Dunst) representa la noche bajo un traje de novia radiante, misteriosa y omnipresente, a la que uno es incapaz de quitar la mirada. Claire (Charlotte Gainsbourg) es el sol, fiel y de fuerte carácter, mientras que el niño Leo (Cameron Spurr) representa, en el centro, el advenimiento del nuevo planeta. Todas estas imágenes son sueños premonitorios de Justine, que sabe mucho más de lo que parece, aunque menos de lo que ella cree (atención al detalle del hoyo 19). Todo este prologo supone una magnífica sinfonía que en si misma tiene tanta potencia y semiótica como para ser un producto audiovisual individual, sólo que, como veremos más adelante, juega continuamente con lo que veremos a lo largo de la película en clave poética.

 La película en realidad trata el tema del apocalipsis desde una perspectiva íntima y psicológica, evidenciando que el mundo que vivimos, el universo y todo lo que nos rodea a diario está condicionado por nuestra mirada y es por ello que el conflicto interplanetario también es el de un estado de ánimo, la melancolía, esa mezcla entre miedo y pena (cada una domina a una de las hermanas protagonistas) omnipresente a lo largo del metraje a un nivel tanto sensorial (es un drama psicológico) como científico (es cine de catástrofes), y es que el sentimiento de Justine es tan fuerte y su vacío tan profundo que es capaz de romper con las reglas morales de la sociedad (como ser infiel la noche de bodas) en un intento desesperado por sentir alguna emoción. En realidad, es una mujer aquejada de una fuerte depresión que cree que siguiendo los dictámenes de la sociedad y cumpliendo con los rituales de su cultura (la boda) cree que encontrará la felicidad que aparentemente ve en los demás. Sin embargo, pronto la ceremonia parecerá un baile de máscaras, en el que  nadie se interesa por la novia más que de un modo egoísta y ella misma, que había decidido casarse casi como una diversión novedosa, siente a medida que pasan las horas cómo la tristeza se va apoderando de nuevo de ella. Una tristeza tal que consigue sacar de órbita a un planeta.

 Hay varias claves esotéricas en la cinta, aparte de la lírica audiovisual del inicio, hay innumerables momentos como el comportamiento cada vez más salvaje y profano de Justine difícil de entender para Claire y su marido (Kiefer Sutherland), que es el representante del pensamiento racional y máxima contraposición a la corriente fatalista que advierte que el nuevo planeta destruirá la tierra. Otra clave se encuentra en los libros de arte de uno de los comedores de la casa, en los que podemos observar obras de muy diferente clase pero de estilo abstracto y hasta arbitrario, obras suprematistas y neoplasticistas, líneas y colores desprendidos de un espacio que flotan en el bagaje del destino, refuerzan la idea de ballet cósmico del film y en cierto modo también su catastrofismo.

La relación con la naturaleza y la muerte en el río
 Aunque una de las referencias más llamativas es la del mito  de Ofelia, tanto en el cuadro de Millais que aparece brevemente como en una de las escenas del prólogo, en las que Justine flota, con traje de novia por un río sosteniendo unas flores, en una clara alusión al personaje y su mito. Aunque en cuanto a claves pictóricas cabe destacar por encima de estas al cuadro "Los cazadores en la nieve", que parece quemarse en la escena inicial y aparece más adelante en la biblioteca. En general, la película tiene cientos de claves, como la supuesta capacidad predictiva de Justine pero uno de los momentos líricos más extraordinarios del film que me gustaría recalcar tiene lugar junto a un riachuelo una noche de unión con la naturaleza en la que Justine deambula desnuda por el bosque mientras observa las estrellas, en un afán de seducir al planeta y atraerlo hacia ella.

Este planeta y toda la teoría científica que aparece, en realidad está basada en la idea de Nibiru o Planeta X, una teoría que lleva convulsionando el mundo científico muchos años y que consiste en la creencia de un planeta gigante, entre dos y cuatro veces el tamaño de Jupiter, con una órbita errante de tres mil seiscientos años que se extiende más allá del sistema solar y que los babilonios conocían. Sin ánimo de entrar ni en teorías conspiratorias ni mucho menos sólo quiero constatar que la base de la historia mantiene una dualidad entre el mito y lo sacro, el paganismo y la ciencia y cierto nihilismo que sobrevuela la cinta.

 En cuanto a estructura la película se desdobla en dos; mientras que la primera mitad, dedicada a Justine, intenta ser de un formalismo absoluto (la perfección del ritual, en este caso la boda), tiene que ver en cierto modo con "Celebración"(Thomas Vinterberg, 1998), la película dogma del colega de Von Trier, aunque básicamente sólo se parecen en una parte de su temática, lo cierto es que hay un diálogo entre esa película y esta. La segunda mitad de Melancholia está  dedicada a Claire y es una cuenta atrás en la que los sentimientos de fatalismo y apocalipsis se extrapolan al espectador de una manera asombrosa, constatando la impresión de estar ante una obra maestra.

El maestro de la polémica

 Lars Von Trier se ha convertido a lo largo de los años en uno de los mejores directores de cine de la historia por méritos propios pero también en el más odiado por su verborrea y su poca capacidad de sociabilizarse conforme a las reglas. Precisamente ese es su lado más destacable; su inconformismo artístico, su riesgo, su manera de descomponer el alma y sobre todo la forma en que rompe las reglas, incluso cuando él mismo se las impuso (en el Dogma 95, ese juramento de castidad cinematográfica) lo hizo para poder saltárselo, es por tanto, un gran director de cine. En el último festival de Cannes fue declarado persona non grata por esto.

 Nunca ha estado exento de polémica, en "Antichrist" (2009) le acusaron de misógino y megalómano, en "Manderlay" (2006) de racista, en Los Idiotas (1998) de ser demasiado explícito... y la lista continúa, es por ello que siempre ha sido en cierto modo "persona non grata", aun así, tiene la particularidad de subvertir las expectativas ofreciendo siempre el lado opuesto, ínfimo e interesante de cualquier tema, lo que para un cineasta de su categoría, dice mucho, por tanto esas películas concretas no son misóginas ni racistas, son las personas las que se escandalizan de lo que no entienden o no quieren creer. 

 En resumen, el cine de Von Trier es una balsa de salvación en un mundo rodeado de convencionalismos. Por otro lado, no me extraña que Kirsten Dunst recibiera el premio a mejor actriz en el festival de Cannes, su composición de Justine la hace pasar de chica adorable a arpía de una escena a otra con completa convicción mientras que Charlotte Gainsbourg está también impresionante como madre temerosa con los pies en la tierra. Pero en general no se puede establecer una jerarquía de lo mejor de la película ya que todo está a un nivel superior, creo que lo que mejor la define fue la frase que soltó el director Thomas Vinterberg tras su visionado "¿Cómo se hace una película después de esto?". "Melancholia" es una película para experimentar, mejor en una sala de cine en la que no podrá apartar la mirada, ahora mismo estoy escribiendo bajo su fuerte influjo y creo que me costará mucho tiempo abstraerme de la atracción e hipnotismo que esta maravillosa película ha causado en mi.

CALIFICACIÓN:




OBERTURA / PRÓLOGO DE "Melancholia" (Lars Von Trier, 2011):


 Por último os dejo algunas direcciones con otros análisis e información de "Melancholia" así como el hermoso principio, Como curiosidad, os dejo también un artículo sobre una película del mismo título de 2008 sobre este estado mental que escribí en CinemaSioner: Melancholia (Lav Díaz, 2008)


sábado, 5 de noviembre de 2011

Grandes momentos del cine musical

 No hay nada más imprescindible en un musical que las canciones, ya sean instrumentales o vocales, la trama la crea la música, y más allá de las horteradas clásicas que se pueden encontrar en el género (si, me refiero concretamente a Fred Astaire y Ginger Rogers) sirven para catalizar y ensalzar el sentimiento del espectador; nos une, por tanto, mucho más a la película.

 Las siguientes no son las mejores escenas de musicales de la historia, sino una recopilación subjetiva de algunos momentos geniales del mejor cine musical. Es por ello que no están las más conocidas como "America" de West Side Story ni "Do Re" de Sonrisas y lágrimas, indudablemente obras maestras del género, sino otros momentos no tan conocidos y muy especiales. 

Tonight [Ensemble] (West Side Story, 1961)

Las bandas de los portoriqueños y norteamericanos se van a batir en duelo por la noche para saldar las rencillas, todo motivado porque María (fantástica la voz de la cantante Marnie Dixon, que dobla a la sosainas Natalie Wood) y Tony (Richard Beymer) se han enamorado pero pertenecen a clanes rivales. Una revitalización de Romeo y Julieta en clave musical.

 Ésta podría decirse que es la canción más importante a nivel dramático es esta mezcla de varias canciones, cada personaje entona una canción que ya ha sido cantada en la película (salvo el de Rita Moreno) de distinta manera y que identifica sus aspiraciones. Así, este Tonight se convierte en el momento previo a que estalle el acontecimiento final, en el que todo se precipita mientras se pone el sol. Una de las mejores escenas de la historia del cine. 


Sueño... (Sout Park: Más grande, más largo y sin cortes, 1999) 


 Satán está descontento, su idilio romántico con Saddam Hussein no pasa por su mejor momento pues parece que a éste último sólo le interesa conquistar la tierra, este y otros temas están afectando a su relación y siendo una constante fuente de estrés para Satán y el infierno no es precisamente el sitio idóneo para relajarse dándose un chapuzón en la piscina con un par de cosmopolitan. A veces la gente no se da cuenta lo mucho que debe cansar pegar latigazos y condenar almas todo el día y seguir siendo el ser más odiado del planeta. Así las cosas Satán, un sentimental de los que ya no abundan, se desahoga ante nosotros en un admirable ejemplo de sinceridad que todos deberíamos seguir.

 Un ejemplo de cine subversivo a varios niveles, versionando un momento típico de los musicales en el que el protagonista sueña con una vida mejor (como en Los Miserables, por ejemplo) desde un punto de vista opuesto, con rehenes torturados como coro invitado y cruceros gays de por medio. Un genial momento para la mejor comedia de 1999.

Touch me (Rocky Horror Picture Show, 1975)


 La pareja formada por Brad y Janet pasan la noche en una terrorífica mansión repleta de travestis transilvanos, y aunque el sentido común quizás te haga optar por encerrarte en tu habitación a Janet (Susan Sarandon), le parece mejor idea irse a dar un paseo por los pasillos en liguero y sujetador a ver qué encuentra, así, descubre a Rocky, un escultural modelo fabricado en un quirófano que acaba de recibir una paliza de su creador, así, la maternal y virginal Janet parece seguir la máxima de "Afuera telarañas" y entregarse a la pasión carnal con el rubiato musculoso. Tonta no es.

I've Seen it all (Bailar en la Oscuridad, 2000)


Selma (una increíblemente genial Björk) es casi ciega y su hijo también heredará su condición si no le operan a tiempo, su vecino la ha robado el dinero que tenía preparado y ella ha tenido que hacer actos horribles para recuperarlo. Aquí se encuentra con su pretendiente (Peter Stormare) al que no corresponde, se da cuenta que no puede ver. Entonces entra un inesperado momento de reflexión en contra de nuestros principios más básicos, una oda a la ceguera, a la simpleza de la vida y la capacidad de la imaginación para hacernos visitar cualquier lugar.

Amado mío (Gilda, 1946)

 Una mujer encadenada no puede amar en su plenitud, al menos eso es lo que parece cuando Gilda (Rita Hayworth) decide irse a Montevideo a buscar un amor más allá de la cautividad de Buenos Aires, donde es controlada a todas horas por su marido y su amante. Esa pequeña oda a la infidelidad (que más adelante tendrá su redención), unida a la maravillosa Rita, una estrella que brilla como tal, capaz de hacer que cualquiera del sexo que sea se ponga a sus pies con esbozar tan sólo una sonrisa, hacen que esta escena mantenga una elegancia exquisita y apetezca ver una y otra vez. Aun así, siempre ha sido eclipsada por el "Put the blame on me", donde Gilda finalmente desata sus cadenas y nosotros la juramos un incondicional amor eterno.

viernes, 4 de noviembre de 2011

La piel que habito (Pedro Almodovar, 2011)


 Ante todo, quiero dejar claro que no voy a comentar ningún spoiler ni aspecto de la película que pueda perjudicar el visionado de aquel que aún no la haya visto, esto es importante ya que la experiencia será más impactante cuanta menos información sobre la sinopsis se tenga. Se ha comentado que la última de Almodóvar no se parece a las demás películas de su filmografía, quizás tenga razón en que el tipo de humor es mucho más comedido en esta ocasión y más cortante, sin embargo, "La piel que habito" es quizás la película más Almodovariana de su filmografía, donde da un salto al vacío llevando las obsesiones de su cine a un arriesgado abismo tan radical que no gustará a todo el mundo.

Como una tarántula

 Uno de los recursos más utilizados suelen ser las elipsis en las que pasan años, incluso décadas, reuniendo una amalgama de tiempos que se solapan con claridad, en esta cinta funciona de la misma manera que en "La Mala educación", aunque de una forma mucho más funcional e inquietante, una de las bazas por las que funciona tan bien la primera mitad de la película; su forma de jugar con los tiempos. Otro de los aspectos que más refuerza la cinta es tanto el de la piel como el simil de la tarántula. Por un lado, la piel es usada no sólo de una forma física y obvia como se muestra en los trailers, sino como un símbolo de identidad, algo mucho más profundo, una seña que describe lo que somos por dentro. No obstante, todo el metraje está plagado de referencias a la ropa de múltiples formas: Así, mientras que Vera (Elena Anaya) cautiva en su habitación, se dedica a destrozar los vestidos que suministra Robert (Antonio Banderas), también asistiremos a grandes frases relacionadas con las telas, como las escenas de Vicente en la tienda de su madre o incluso a través de la televisión con Karl Lagerfeld (quién por cierto, fue diseñador de vestuario para "Tacones Lejanos"). De modo que el vestuario cobra una importancia única en el desarrollo de la historia, siendo, más que nunca, el catalizador de los estados de ánimo y recorriendo el mismo camino que los protagonitas, yuxtaponiéndose a lo que son y lo que querrían ser.

 Precisamente un camino de un único sentido es el que recorre Vera, un trágico e inimaginable destino que la espera mientras una tarántula se va apoderando de sus deseos y la va moldeando a su gusto, anulando su voluntad, su cuerpo y su alma, intentando vaciar de contenido su ser para su propio beneficio. Así, algunos flashbacks como el de la mujer quemada simbolizan la muerte del ser mientras que otros son el nacimiento. Por otro lado cabe destacar la vuelta del clásico momento musical almodovariano, olvidado en su anterior trabajo "Los abrazos rotos", que tiene en la intervención de la cantante Buika un inmenso protagonismo en la  historia soterrado a través de varias escenas posteriores que lo reutilizan a modo de catalizador psicológico de lo irrazonable y la muerte.

 Mención aparte para la escena carnavalesca de la cinta, protagonizada por el hermano de Pedro, Agustín Almodóvar, productor y co-guionista de la película, que realiza un papel más extenso de lo habitual y que a muchos es el punto que menos les ha convencido. Sin embargo, y a pesar que su aparición es una forma de redondear el metraje inicial antes de comenzar el gran flashback al pasado, funciona a la perfección con las aspiraciones de la escena, de nuevo el traje se convierte en un elemento externo de lo interior (va disfrazado de tigre y se dispone a violar a Vera) y a la vez es un elemento que destaca, que hace que el público se frote los ojos atónito y no sepa si reir ante una situación que en realidad no tiene nada de gracia. Este es el punto que más se dedicó en criticar Carlos Boyero, pseudo-crítico de cine de ElPais, dejó por los suelos el intento de Almodóvar de aterrorizar aludiendo a la risibilidad de ciertas situaciones. Sin embargo creo que Boyero se equivocaba, pues el shock de "La Piel que habito" lo producen esas situaciones tensas resueltas de manera kitsch, la atmósfera de hermetismo cool que transmite (no hay más que fijarse en los cuadros de Boticcelli que cubren las paredes de la finca) o, en definitiva, la tremenda venganza que tiene lugar en la película. Es por ello muy fácil meterse con ella, pues no produce un terror como "La noche de Halloween" o "Psicosis" sino más bien un tipo de sensación psicológica entre lo orwelliano y lo kafkiano.

 En general puedo afirmar que Almodóvar sale indemne de una fusión tan arriesgada como es la del terror, el thriller vouyerista y el folletín, todo ello aderezado con un argumento peliagudo y difícil entre manos, una apuesta diferente que dice mucho de un autor inconformista.

El proceso Frankenstein

 A la hora de gestar este monstruo, Almodóvar le dio vueltas al proyecto en torno a diez años, tras el estreno de "Hable con ella" en 2002, anunció que su próximo proyecto sería Tarántula, nombre provisional de "La Piel que habito" y adaptación del libro de Thierry Jonquet "Tarántula", una historia que encaja a la perfección con su filmografía pero que requería un toque de exquisitez para no caer ni en el ridículo ni en lugares comunes. Así, tras cada película anunciaba que ésta sería su siguiente film, pero nunca acababa de llegar hasta que finalmente se rodó en 2010.

 Al fin llegamos a las referencias, además de las de su propio cine, como el momento en que la presentadora del telediario lee malamente el telepronter (como en casi todas sus películas de finales de los 80, principios de los 90). La referencia más clara es "Los ojos sin rostro" (Les Yeux sans visage) de la que encontraréis una crítica en CinemaSioner aquí. Tanto por el estilo de la mansión "El Cigarral", el tema del médico loco, las quemaduras de la piel, el secuestro de jóvenes e incluso la mascarilla que lleva la protagonista en algunas escenas, todo recuerda al mítico film del 60 de Georges Franju. La película, por cierto, fue remasterizada y reestrenada en el festival de Cannes de 2009 (donde Pedro competía por "Los abrazos rotos"), quizás la volvió a ver y fue la inspiración que le faltaba para "La Piel que habito". En cualquier caso, se agradece que sólo sean referencias, y es que la última de Almodóvar respira originalidad por todos sus poros.

 En cuanto a los actores, están en general muy bien, de todo el elenco destacaría a Marisa Paredes, Antonio Banderas, Elena Anaya y Jan Cornet. Sin embargo, hay que dar un (gran) tirón de orejas a esa pseudo-actriz llamada Blanca Suárez, capaz de destrozar cualquier personaje que la pongan a su alcance, por interesante que este sea, y es que será recordado el momento en que, en estado de shock, a la Suarez se la escapa la risa, un momento que llama mucho la atención y estoy seguro que Almodóvar decidió dejar a propósito, aunque desconozco el motivo, quizás como otro momento "Chic" de su cine. De Elena Anaya debo decir que está estupenda. Me alegré mucho que finalmente fuese ella la protagonista y no Penélope Cruz, no porque no me guste Penélope (es indudable que el talento de la actriz ha crecido sobremanera desde 2002 más o menos) sino porque creo que un rostro tan conocido no hubiese hecho nada bueno al personaje.
 Finalmente para terminar me gustaría hablar brevemente de la música compuesta por Alberto Iglesias, en un registro mucho más tecno de lo acostumbrado que agradece mucho la historia, aunque no convencerá a los puristas. En definitiva "La Piel que habito" supone una de las cimas del cine de Almodóvar tanto en cuanto a poética argumental como en realización, es su primer gran thriller y una de las mejores películas del año, eso si, sólo para aquellos que se quieran dejar llevar y no se lleven prejuicios cinematográficos ni morales al visionado.

CALIFICACIÓN:

martes, 18 de octubre de 2011

Seis peliculas y media para este halloween


 Como cada halloween en CinemaSioner, ahí va un especial de cine de terror no tan conocido... seis recomendaciones y media para una terrorífica víspera de todos los santos. Todas ellas son películas de muy alta calidad, encontraréis su correspondiente calificación al final de cada reseña. También tienen en común ser cintas realmente aterradoras y no tan conocidas de cara al gran público. Juntas forman la maratón ideal para este puente. Si queréis, podéis echar un vistazo al especial del año pasado.


LOS OJOS SIN ROSTRO (Georges Franju, 1960) Francia


SINOPSIS: "En París, un brillante cirujano enloquecido rapta chicas con objeto de utilizar su piel para reconstruir la belleza de su hija, destrozada por un trágico accidente del que el doctor se siente culpable."

 Más conocida por su título original "Les Yeux sans visage", esta es la recomendación que os hago este año en cuanto a terror clásico, si el año pasado os recomendé "El carnaval de las almas", este año la recomendación es aún mejor. Se trata del clásico del francés Georges Franju "Los ojos sin rostro", que pude ver hace un par de años en el festival de Sitges con una copia restaurada por su quincuagésimo aniversario y en el envidiable entorno del cine casino Prado. Una verdadera delicia copiada hasta la saciedad (lo mejor de "La Piel que habito", por ejemplo, viene directamente de esta película). Una oda a la piel herida, a la demencia de los deseos en su vertiente menos kitsch y al lado tenebroso que existe en la misma naturaleza. Hay momentos que destilan una poética que nunca se había visto en el cine de terror lo que fue toda una innovación en su época, contraponiendo una historia de un doctor "loco" en una localización realista rodeada de elementos que sugieren lo fantástico, la película merece un estudio en profundidad debido a la complejidad de la realización, que propone un historia de terror clásica repleta de momentos cotidianos, como los paseos de la hija sin rostro, que alcanzan cotas siniestras precisamente por la rareza intrínseca de esa falsa cotidianidad, momentos inolvidables que a día de hoy siguen estremeciendo. Mención aparte para ese espectacular desenlace, con diferencia, uno de los mejores finales de la historia del cine.

 Desde la magistral dirección, muy adelantada a su época, a la hermosa puesta en escena, la increíble expresividad de la máscara de la protagonista, la omnipresente y fastuosa banda sonora o las geniales interpretaciones, todo en esta película alcanza el grado de obra maestra del cine, a la altura e incluso por encima de clásicos como "Psicosis" de Hitschcock, curiosamente también realizada en 1960.
Calificación: 




OCURRIÓ CERCA DE SU CASA (Rémy Belvaux, André Bonzel, Benoît Poelvoorde, 1992) Francia

SINOPSIS: "Un equipo de reporteros siguen las andanzas de un asesino en serie en su día a día habitual, con sus típicos robos, violaciones, asesinatos, etc. Poco a poco, los reporteros comienzan a verse involucrados en sus actividades."

 Seguimos con la más polémica de esta lista. Un falso documental excelentemente realizado que sigue la vida cotidiana de un sádico asesino psicópata, de modo que el equipo de rodaje le sigue mientras su personalidad se va volviendo más inestable, sus ansias de sangre aumentan y la locura se apodera del ambiente. A medida que avanza seremos testigos de cómo la amoralidad se va apoderando de todo el equipo de rodaje hasta los extremos. La película ganó en 1992 el festival de cine de Sitges en medio de la polémica.

 Un curiosa reflexión sobre la violencia y la hipervisibilidad de los medios actuales que afecta irremediablemente al espectador ya que se le hace partícipe en todo momento, lo que creo que es el punto fuerte de la cinta, ya que lo que nos cuenta no sólo es lo que aparece en pantalla sino que nos hace reflexionar como medio pasivo enfrentado al mal, una especie de reflexión a lo Michael Haneke pero infinitamente más cruel. Mezcla con gran habilidad la comedia negra y el terror, baste decir que el estupendo guión provoca escenas muy inspiradas y originales, como el momento en que entran en casa de una anciana y el asesino se dedica a describir los pasos para matarla ante la atónita mirada de la mujer. Otros momentos sin embargo resultan mucho más cruentos y difíciles de ver. La destaco especialmente por su original puesta en escena (nada que ver con los falsos documentales que abundan tanto hoy en día) como por sus excelentes diálogos.
Calificación:
 -Importante: No es apta para todo tipo de público, cuando digo que es brutal no me refiero sólo a la violencia física sino también la moral y psicológica que transmite al espectador, una experiencia muy fuerte.

DREAM HOME (Pang Ho-Cheung, 2010) Hong Kong


SINOPSIS: "Una mujer vive obsesionada desde niña con adquirir un piso con vistas a la bahía de Hong Kong, sin embargo, por la especulación y otras causas la es imposible comprarla así que no dudará en hacer que corra la sangre si hace falta.."

 De una película polémica a otra. Esta película hongkonesa, dirigida por el atrevido Pang Ho-cheung (cuyo film de 2005 "Isabella" es, por cierto, una maravilla). "Dream Home" es una mezcla casi imposible entre cine de terror y cine social, habla de la especulación inmobiliaria, tan de moda ultimamente, pero también otros temas. Gracias al excelente uso del montaje nos mostrarán dos lineas temporales que aparentemente no tienen nada que ver y que finalmente convergen dando un sentido completo y en cierto modo inusitado a la película. Esta forma de edición puede que no sea innovadora pero ciertamente funciona ya que ambas historias (que son en realidad una sola) son absolutamente distintas en cuanto a planteamiento; mientras por un lado vemos al personaje magistralmente interpretado por Josie Ho hacer todo lo posible durante meses por comprar la casa con la que ha soñado desde pequeña también descubriremos durante una sangrienta noche que ella está dispuesta a todo por conseguir su sueño.

 "Dream Home" es muy bestia, casi tanto como la cinta anteriormente comentada, motivo por el que la ha llevado a convertirse en el estandarte contemporáneo de la CAT III (categoria hongkonesa para películas fuertes, ya sea por contenido violento, erótico o moralmente dañino). Es, por tanto, un film para ver de noche sólo en casa, con todas las luces apagadas y el deseo de no escuchar ningún ruido tras la puerta.
Calificación:



THE HOUSE OF THE DEVIL (Ti West, 2009) EEUU


 SINOPSIS: "Samantha es una joven niñera que acude a una mansión victoriana a cuidar un bebé, al llegar a la casa, los ancianos la dicen que no es un bebé, sino un niño el que debe cuidar, motivo por el que la dan una gran suma de dinero, pero la noche no será tan tranquila como ella espera..." 

Ti West es un director de cine de terror que nunca se sabe con qué nos va a sorprender, normalmente sus películas son entre graciosas (Cabin fever 2) y absurdas (The Roost). Sin embargo, en esta "Casa del diablo" da en el clavo, creando una de las películas de terror satánico más impactantes de los últimos años, y todo ello sin recurrir a litros de sangre. Esto es precisamente lo que creo que la hace tan especial, que la historia de esta niñera en una casa abandonada es contada desde la tensión de la propia casa, que se erige casi como un ente propio y es lo que más asusta (hasta el tercio final, claro). Es por ello que la historia, a pesar de estar muy vista y ser aparentemente muy sencilla, consigue dar miedo y a la vez ser original, lo que unido a un ritmo "in crescendo" lento pero seguro con momentos de "explotation" realmente disfrutables la convierten en una candidata idónea para pasar miedo una noche de halloween.

 "House of the devil" es por su sabio manejo del suspense y su semejanza temática una digna   oponente contemporánea de "La semilla del diablo". Por tanto, aunque lo pueda parecer a priori, no nos encontramos con un producto comercial ni gore, aquí el juego con el espectador es mucho más comedido, aliñado con una consistente ambientación setentera, que lleva incluso a los títulos de crédito. 
Calificación:



CURE (Kiyoshi Kurosawa, 1997) Japón



SINOPSIS: "Un policia investiga unos extraños casos en los que las víctimas aparecen con una herida en el cuello en forma de "X" y los culpables son personas normales que jamás cometerían un asesinato, por lo que empieza a sospechar que han sido hipnotizados."


 Extraña, hipnótica y sobre todo tremendamente perturbadora. La experiencia durante el visionado de esta cinta está cercana a lo que sería una sesión de hipnosis, de hecho, en más de una ocasión el espectador tiene la sensación de estar bajo los influjos de esa hipnosis. Puede parecer una tontería pero esta película tiene varias escenas con una fuerza devastadora e incomprensible. Al comienzo, uno tiene la impresión de estar viendo un thriller normal pero pronto lo que sucede en pantalla. No hay gore, no hay apenas violencia  y tampoco considero exacto hablar de terror psicológico en sus términos más aceptados, sino de algo más subliminal, hay una poética y a la vez aterradora sensación de peligro que traspasa la pantalla y no estoy hablando por hablar, ese "algo" queda patente a lo largo de todo el metraje, un extraño poder de sugestión se ejerce sobre el espectador, un tipo específico de miedo primitivo muy poco desarrollado en el cine. Este elemento perturbador de la cinta es preferible que lo descubráis por vosotros mismos si aún no la habéis visto. Ese enigma que envuelve todo el ambiente del film ha de ser descifrado por cada espectador en solitario. Sin duda, una de las mejores películas de los noventa que la hace situarse por encima del resto en su género e ideal para una noche de halloween diferente.


 Para quienes no os suene, Kiyoshi Kurosawa es uno de los pesos pesados del cine de autor japonés, muy enfocado al terror desde una óptica siempre original pero a la vez profunda e inteligente. Otras obras suyas son "Kairo (Pulse)" (2001), "Retribution" (2006) o "Tokyo Sonata" (2009).
Calificación:



A L'INTERIOUR (Alexandre Bustillo, 2007) Francia



SINOPSIS: "Una mujer embarazada y viuda (Alysson Paradis), cuyo novio ha fallecido recientemente, pasa la noche de navidad a solas, completamente afligida por la pérdida del padre de su bebé, cuando una extraña (Béatrice Dalle) se presenta en su casa..."

 Junto con la también francesa "Ocurrió cerca de su casa", es sin duda la película más fuerte de toda la lista, sólo para aquellos que busquen experiencias fuertes. Dos buenas muestras del conocido terror francés, de gran fama por su capacidad de crear atmósferas terroríficas e innovar con ideas sin cortarse ni un pelo respecto al qué mostrar. Por muy suave que la sinopsis la presente, se trata de una brutalidad fílmica, no sólo por sus sangrientas y realistas escenas sino por el intenso ambiente que crea a su alrededor. Todo tiene que ver con el interior como su título bien indica; el interior de la casa, donde sucede la mayor parte de la acción, en la que, con una tensa tranquilidad van sucediéndose acontecimientos cada vez más extremos, pero también tiene relación con el interior de la protagonista y no sólo por sus entrañas, sino por el bebé de nueve meses que espera en su vientre y que un ente demoniaco (o una mujer normal) parece querer arrebatárselo.


 En definitiva, otra cinta de terror francesa no apta para cardiacos, advertidos quedáis con esta degustación de efectividad gore. Bon apetit...
Calificación:






  ...y os estaréis preguntando cuál es la película que hace honor al título del artículo "seis películas y media para halloween", pues se trata de un mediometraje de 2005, toda una rareza que os traigo para que la disfrutéis íntegra...

LA LLAMADA DE CTHULHU (Andrew Leman, 2005)
 La adaptación postmoderna del conocido relato de terror de H.P Lovecraft es en realidad una obra retro; usando los métodos del cine mudo de los años veinte, Andrew Leman, conocido más por sus trabajos como director artístico, dirige este terrorífico mediometraje que se vale de la estética muda para provocar miedo y angustia, y lo hace muy bien, con un correcto uso del tempo e interesantes efectos especiales retro. Ya podría aprender alguno cómo adaptar a Lovecraft en vez de dirigir despropósitos. Como sorpresa os dejo aquí la película subtitulada en cinco partes sacada de youtube, que la disfrutéis y ¡feliz día de todos los santos! 







lunes, 10 de octubre de 2011

Treasure Inn (Wong Jing,2011,China): Divertida comedia de aventuras


 Hoy os traigo una de las comedias más divertidas del año en China, "Treasure Inn" del prolífico director Wong Jing, conocido en occidente sobre todo por haber dirigido en más de una ocasión a Jet Li. En esta ocasión, ha roto la taquilla china gracias a la película que nos ocupa, recién salida del horno, que funciona como wuxia (género de aventuras propiamente chino de artes marciales con algunos elementos fantasiosos) tanto como comedia y que supone una hora y media de diversión sin freno (la cinta avanza en una progresión vertiginosa, en ocasiones incluso demasiado rápido).

 Sinopsis: "En la China legendaria, un grupo de matones roban la diosa de Jade blanco, una importante reliquia de siglos de antiguedad, a dos agentes de la guardia en prácticas se les tiende una trampa mientras se transporta la antigualla a la posada del tesoro, mítico lugar de subastas en medio del desierto donde venderla, cuando lleguen allí, una tormenta asediará el lugar".

 En el siguiente enlace podéis descargaros la película y los subtítulos, que por cierto y sin ánimo de publicitarme, he traducido para la ocasión. Si alguno tiene la duda sobre la legalidad de compartir archivos le recuerdo que esta película no está licenciada fuera de China y seguramente nunca llegue a nuestro país por lo que la única forma de verla es de esta manera o por importación.

 Más allá de estos trámites y entrando en la película en si, a mi me ha recordado bastante a "Chinese Odyssey 2002", producida por cierto por Wong Kar-wai, una comedia también de época con una factura similar y que recomiendo encarecidamente. A pesar de cierto tono infantiloide que destilan algunas escenas, sobre todo al principio, la película acaba siendo tremendamente entretenida y durante noventa minutos permite olvidar todo tipo de problemas. Además, algunos personajes son especialmente hilarantes y los chistes y situaciones acaban siendo algo más adultas de lo esperado. Según cuentan, la película es un tributo a los spaghetti western, y es que durante buena parte del metraje la acción consiste en un grupo de personajes encerrados en la posada intentando resistir mientras dos amenazas se ciernen sobre ellos; la llegada del ejército de la armadura plateada, unos sanguinarios mercenarios que quieren acabar con todos los testigos y una fuerte tormenta. A diferencia de en los spaghetti western, esta situación dará lugar a una buena amalgama de momentos graciosos y comprometidos.

 Pero si hablamos de géneros, donde realmente Wong Jing lleva a cabo un homenaje es al wuxia clásico, a las películas de espadachines expertos en artes marciales como "The black tavern" o "Dragon Inn". Es ahí donde "Treasure Inn" se hace verdaderamente entretenida, que si lo unimos a los rostros populares chinos que aparecen como Nicholas Tse o Nick Cheung, tenemos el entretenimiento perfecto después de salir del trabajo. Aun así, los defectos que tiene y la sensación de estar viendo una película ya vista juegan en su contra. 
CALIFICACIÓN:

jueves, 6 de octubre de 2011

Wrecked (Michael Greenspan, 2010) Una oda a la nada

 El punto de partida de esta película independiente norteamericana es altamente interesante: "Un hombre (Adrien Brody) despierta en un coche destrozado por un accidente en medio de un bosque junto a los cadáveres de los otros ocupantes y con amnesia." Aunque los primeros minutos como espectadores estamos igual de aturdidos que el protagonista y no sabemos que nos espera, pronto nuestras expectativas caen desde lo alto y se estampan contra una de esos guiones de bajo concepto tipo "Buried (enterrado)" o "127 horas" en las que el protagonista, casi inmóvil, tiene que lidiar con los elementos que tiene a su alrededor para intentar sobrevivir. Esta nueva moda de películas suelen contar con un único actor que veremos sufrir a lo largo del metraje. Si en Buried era Ryan Reynolds y en 127 horas James Franco, en esta ocasión tenemos a Adrien Brody, que probablemente buscaba otra nominación al óscar por este papel ya que no no se explica su interés en este proyecto. 

 Así, durante hora y media asistimos al sufrimiento del protagonista para intentar escapar y encontrar ayuda, y claro, a estas alturas el guionista tenía dos opciones; seguir la senda de Buried y meter giros de guión y situaciones que pongan a prueba al protagonista o seguir la de 127 horas y deleitarse con el dolor de las heridas y la angustia mientras una serie de flashbacks intentan entretener al espectador. "Wrecked" opta por todas y a la vez por ninguna, los giros de guión son nulos y únicamente es la memoria del protagonista que poco a poco va recordando lo sucedido, por otro lado el director, consciente de que su película va a ser un aburrimiento, engaña al espectador introduciendo elementos que el protagonista imagina y que el espectador en seguida caza.

 Por tanto, no tenemos historia, no hay prácticamente desarrollo, todo se basa en las caras de Brody y su intento de recordar, y ni siquiera hay personaje, ya que es más bien un animal herido que se arrastra, tampoco hay apenas diálogos, (salvo los "Fuck" que Brody no para de soltar cada tres minutos) pero eso no importa, porque la gracia de la película debería estar en el ambiente y en la fuerza del realizador para transmitirnos angustia a través de la pantalla... pero es que no hay nada de eso; todos los planos del bosque en los que no sucede nada tampoco sugieren ninguna lírica ni sentimiento, más bien lo que parece es que sirven al director para estirar la duración de la cinta, que podría contarse fácilmente en diez minutos (incluyendo esos tiempos muertos) y no 90.
 Hay un tigre que parece acechar a Brody toda la película y, francamente, a mi no me hubiese importado mucho que se lo comiera a los veinte minutos, me hubiese ahorrado una hora dedicada a mirar a las musarañas.

CALIFICACIÓN: